Partido de grandes altibajos, en donde un gran inicio de las grancanarias con cuatro triples conseguidos fue contrarrestado por las húngaras poco a poco para tomar el mando del encuentro e ir sacando pequeñas ventajas para llegar al descanso con 45-38 que hacía presagiar una victoria holgada local puesto que las amarillas eran incapaces de poder defenderlas.
Todo cambió en la segunda parte, la consigna del entrenador amarillo de fortalecer la defensa y atacar con balonces interiores y paciencia fue dando sus frutos consiguiendo que las locales apenas pudiesen sumar puntos, en el tercer cuarto sólo lograron 9 por los 28 conseguidos en el anterior, y, aunque las grancanarias seguían teniendo problemas en su ataque, fue limando la diferencia para entrar en el último cuarto con el partido igualado.
En el tramo final, la buena defensa amarilla aunado a un mejor criterio ofensivo hizo que se cogiesen las primeras rentas importantes de hasta 8 puntos de diferencia, que las locales con más corazón y agresividad lograron que la diferencia final no fuese mayor e, incluso lograron rebajarla hasta el 72-75 final.